Acerca de

el mal Salvaje

La formulación hipotética de la figura de «El buen salvaje» desde las “Décadas del Orbe Novo” en la España del siglo XV, coloca a este ser primitivo en una circunstancia idílica de bondad, predestinado a obedecer y servir, alejado de la maldad contagiosa del hombre civilizado corrompido por la sociedad. Más tarde lo plantearía Jean-Jaques Rosseau para entender en la naturaleza del progreso y como este incide a partir del contrato social para la creación del Estado, basándose en la gestión de autoridad y fuerza, para proteger la propiedad privada de una clase dominante por el bien de la mayoría.

 

La muestra el Mal Salvaje, es una retrospectiva de Javier Arango Garfias desde su llegada a Barcelona (2015). El artista nos propone desde la identidad del cuerpo, analizar cuáles son las dimensiones que afectan y oprimen su realidad migrante. El absolutismo, el enajenamiento y la sublevación, son parte del proceso que conforman el diálogo propio del discurso de poder dentro del territorio político de la ciudad.

 

Dentro de este paradigma, se encuentra la disonancia de la construcción de una identidad cultural y el proceso migratorio mismo; que conlleva la supervivencia dentro de la integración social sin una identidad válida. Fruto de estas reflexiones, encontramos imágenes y objetos intervenidos que muestran el testimonio de la lucha social por el derecho de vivienda, símbolos que cuestionan la especulación inmobiliaria equiparada con el mercado del arte, responde a injurias perpetradas desde una demagogia punitiva.

 

En una ciudad que desvergonzadamente es ocupada por fondos de capital de riesgo, desde una fiebre energética, autoprotectora, desvergonzada, esta exposición responde a un lanzamiento y a la condena de un linchamiento sin juicio ni veredicto.

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